El campismo en autocaravana.

Cuscús a domicilio para dos por 10,00€ en el camping Tizka de Tafraute

El campismo incontrolado es una lacra para todos incluidos los autocaravanistas.-

Es ético y necesario combatir el campismo salvaje. Desde el autocaravanismo comprometido se considera positivo enfrentarse contra los abusos. Manifestarse abiertamente contra las concentraciones de autocaravanas que utilizan el espacio público de forma incívica, pero únicamente por razones ecológicas y de protección medioambiental.

En ningún caso como protección de unos negocios privados cuya creación de riqueza es digna de respeto pero teniendo en cuenta que los autocaravanistas también pagan impuestos y contribuyen en la creación de riqueza y al mantenimiento de puestos de trabajo con el consumo que hacen en sectores como la restauración, la alimentación y servicios de las localidades que visitan y desde un punto de vista político suman más votos.

Las asociaciones de autocaravanistas están en contra de las prácticas abusivas por estas razones y además, porque dañan injustamente la imagen de un colectivo que en su mayoría respeta las normas de convivencia.

No es aceptable ni ético combatir unos abusos con arbitrariedades y menos con el objetivo de proteger unos negocios privados en aras de la supuesta defensa de unos puestos de trabajo o de unos impuestos a base de reducir los derechos de unos ciudadanos que han optado por una forma de hacer turismo legal y responsable a bordo de una autocaravana.

La responsabilidad de los abusos que denuncian los empresarios de camping en los medios públicos es, en primer lugar, de quienes los cometen y en segundo lugar de las autoridades que no los reprimen. Existen herramientas legales sin necesidad de nuevas normas que permiten sancionar el abuso del suelo público, los ruidos, el abandono de residuos o cualquier comportamiento incívico.

La regulación de la pernocta y de la acampada libre.-

Podemos debatir si acampar es un derecho de los ciudadanos, como en los países escandinavos, de forma que la acampada libre, entendida como aquella que se realiza fuera de los campamentos de turismo, es una materia que se debe simplemente regular o si prohibirla se ajusta a derecho.

Por otra parte, es inadmisible aceptar que se prohíba estacionar a una autocaravana en una población por una Ordenanza Municipal o que pernoctar se equipare a la acampada ilegal haciendo extensión de la ley o forzando su interpretación.

La permanencia de los pasajeros de una autocaravana en su interior a cualquier hora del día o de la noche, correctamente estacionada en un lugar autorizado, durante un tiempo prudencial, sin desplegar elementos propios que desborden el perímetro del vehículo y sin que la actividad interior transcienda al exterior, no constituye ninguna infracción en la normativa de los principales países de la UE y tampoco bajo las normas de tráfico en España.

La aplicación de intencionalidad al mismo hecho en función del vehículo utilizado no pueden justificar la aplicación simultánea de dos ámbitos legales: las leyes de seguridad vial al vehículo y las leyes que regulan la acampada a sus pasajeros.

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