Reflexiones sobre el autocaravanismo

La regulación es ya un hecho en muchos lugares.

Además de los ayuntamientos hay otras administraciones que intervienen para impedir el uso libre de las autocaravanas. Estas administraciones tienen potestad para aplicar leyes específicas que afectan a territorios concretos. En ellos utilizan normas para regular el uso de las autocaravanas que acaban impidiendo el uso de las mismas como vivienda libremente.

Estas normas prohíben la acampada libre y las mismas normas definen la acampada libre como el uso de una autocaravana como vivienda fuera de los espacios autorizados.

Costas administra el demanio marítimo terrestre y las Consejerías autonómicas de Medio Ambiente los Espacios Naturales Protegidos.

Las Demarcaciones de Costas aplican el artículo 68 del Reglamento que prohíbe la acampada libre en la zona de influencia. Cada Espacio Protegido dispone también de un plan de Regulación y uso (PRUG) que regula la acampada en el marco de las leyes autonómicas medioambientales.

La mayoría de las Comunidades Autónomas disponen de un Reglamento al amparo de las Leyes de Turismo que regulan la acampada, fuera de la zona de influencia de la Ley de Costas y de las de Espacios Naturales Protegidos.

2 pensamientos en “Reflexiones sobre el autocaravanismo

  1. Gracias, Arsenio por tu trabajo.
    Agradezco mucho que, siendo como eres un profesional del Derecho, lo hayas expuesto esforzándote para que los legos podamos entender algo.
    Ya sé que la legislación de cada país es autónoma y la cuestión que nos afecta, cada país la trata de diferente modo. Con todo, los países que llevan varios años de adelanto en el tema podrían servir como referencia para pedir un ordenamiento racional al ejercicio de autocaravanismo. Mientras no se dé un ordenamiento claro, los usuarios nos encontramos en una completa indefensión.
    ¿Medidas que podemos tomar? Es evidente que las posturas difieren tanto como la percepción que cada uno tiene de la situación y las ganas o fuerzas que tenga para pelear. Unos pueden decidir no dejar de ir a los lugares conflictivos e intentar “trampear” o, si se da el caso, negociar para evitar sanciones. Otros hemos optado por evitar sistemáticamente estos lugares. Sé que a a una comunidad o a un ayuntamiento, el que una persona no vaya, le importa poco; a los propietarios de cámpings, menos aún. Sin embargo, yo tengo claro que cuando me monto en la AC es para disfrutar y no para amargarme por tener que discutir con nadie si tengo o no derecho a estar allí. Por estos lugares hostiles, si puedo, los evito incluso de paso y, desde luego jamás les daré un € mientras sigan con la misma política.
    De todos modos, quiero terminar como he empezado, dándote las gracias, Arsenio, por tu trabajo y por ponerlo a disposición de todos.

    • Gracias por el comentario Anacleto. En primer lugar debo aclararte que no soy ningún profesional del Derecho. Los hechos y conclusiones que expongo son únicamente reflexiones de un ciudadano autocaravanista.

      Las conclusiones son opiniones personales que están sometidas, como todas las opiniones, al contraste de otras mejor fundamentadas.

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