Reflexiones sobre el autocaravanismo

La vieja disyuntiva entre acampar y estacionar.

Debemos tener en cuenta que la autocaravana estaciona. Ni acampa ni se instala. Se puede deducir que algún elemento propio de la autocaravana como el toldo, por ejemplo, se puede instalar, pero un vehículo siempre, bien o mal, estaciona. Los que acampan son las personas que tampoco estacionan.

Por lo tanto tenemos un mismo hecho sometido a dos ámbitos legales diferentes: el estacionamiento de un vehículo en un lugar autorizado y la permanencia de los pasajeros en el interior.

Por un lado las leyes de tráfico que afectan a la forma de estacionar que, según la DGT, está regulada por los artículos 90 al 94 del Reglamento General de Circulación.

Por el otro las leyes que regulan la acampada que, según algunas administraciones, afecta a las personas que permanecen en su interior además o a pesar de que esté correctamente estacionada.

Cuando estas administraciones consideran que los pasajeros están cometiendo una infracción administrativa de acampada legal no cuestionan el que la autocaravana esté bien o mal estacionada. Consideran únicamente el hecho de que estos pasajeros ocupan un vehículo acondicionado para servir de alojamiento.

2 pensamientos en “Reflexiones sobre el autocaravanismo

  1. Gracias, Arsenio por tu trabajo.
    Agradezco mucho que, siendo como eres un profesional del Derecho, lo hayas expuesto esforzándote para que los legos podamos entender algo.
    Ya sé que la legislación de cada país es autónoma y la cuestión que nos afecta, cada país la trata de diferente modo. Con todo, los países que llevan varios años de adelanto en el tema podrían servir como referencia para pedir un ordenamiento racional al ejercicio de autocaravanismo. Mientras no se dé un ordenamiento claro, los usuarios nos encontramos en una completa indefensión.
    ¿Medidas que podemos tomar? Es evidente que las posturas difieren tanto como la percepción que cada uno tiene de la situación y las ganas o fuerzas que tenga para pelear. Unos pueden decidir no dejar de ir a los lugares conflictivos e intentar “trampear” o, si se da el caso, negociar para evitar sanciones. Otros hemos optado por evitar sistemáticamente estos lugares. Sé que a a una comunidad o a un ayuntamiento, el que una persona no vaya, le importa poco; a los propietarios de cámpings, menos aún. Sin embargo, yo tengo claro que cuando me monto en la AC es para disfrutar y no para amargarme por tener que discutir con nadie si tengo o no derecho a estar allí. Por estos lugares hostiles, si puedo, los evito incluso de paso y, desde luego jamás les daré un € mientras sigan con la misma política.
    De todos modos, quiero terminar como he empezado, dándote las gracias, Arsenio, por tu trabajo y por ponerlo a disposición de todos.

    • Gracias por el comentario Anacleto. En primer lugar debo aclararte que no soy ningún profesional del Derecho. Los hechos y conclusiones que expongo son únicamente reflexiones de un ciudadano autocaravanista.

      Las conclusiones son opiniones personales que están sometidas, como todas las opiniones, al contraste de otras mejor fundamentadas.

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