Reflexiones sobre el autocaravanismo

Ni acampar ni estacionar.

Se está produciendo un vacío legal que genera inseguridad jurídica. Las administraciones alegan ente otras cuestiones que se trata de la instalación de un vehículo vivienda con intención de permanencia. Sin embargo estas conclusiones son consecuencia de la interpretación de unas leyes que no contemplan todos los aspectos de la autocaravana como vehículo y como alojamiento.

La autocaravana y la acampada.

Este punto de vista se basa en que, según algunos informes jurídicos de parte, pernoctar en un vehículo vivienda o asimilado es un hecho turístico y, como tal, debe realizarse en un establecimiento autorizado. Esta interpretación que es la base de los conflictos legales no tienen en cuenta en absoluto las características de la autocaravana y su uso.

La conclusión a la que podemos llegar es que, de hecho, al uso de la autocaravana como vivienda se le aplica una serie de normativas legales que afectan a las personas y no al vehículo obviando las leyes de seguridad vial y haciendo de la ITC 08/V-74 un texto inaplicable.

Otro hecho que no podemos ignorar es que la interpretación de las leyes sobre Turismo, Protección de Medio Ambiente o Costas se hace desde los ayuntamientos para limitar o prohibir el uso de las autocaravanas como alojamiento.

También es cierto que algunas veces la interpretación estas leyes parte de las fuerzas del SEPRONA a instancia de los empresarios de Camping.

Este es el panorama actual en algunas zonas de España donde la presencia de autocaravanas es significativa y son también la causa de las quejas e irritación entre un sector de los usuarios.

2 pensamientos en “Reflexiones sobre el autocaravanismo

  1. Gracias, Arsenio por tu trabajo.
    Agradezco mucho que, siendo como eres un profesional del Derecho, lo hayas expuesto esforzándote para que los legos podamos entender algo.
    Ya sé que la legislación de cada país es autónoma y la cuestión que nos afecta, cada país la trata de diferente modo. Con todo, los países que llevan varios años de adelanto en el tema podrían servir como referencia para pedir un ordenamiento racional al ejercicio de autocaravanismo. Mientras no se dé un ordenamiento claro, los usuarios nos encontramos en una completa indefensión.
    ¿Medidas que podemos tomar? Es evidente que las posturas difieren tanto como la percepción que cada uno tiene de la situación y las ganas o fuerzas que tenga para pelear. Unos pueden decidir no dejar de ir a los lugares conflictivos e intentar “trampear” o, si se da el caso, negociar para evitar sanciones. Otros hemos optado por evitar sistemáticamente estos lugares. Sé que a a una comunidad o a un ayuntamiento, el que una persona no vaya, le importa poco; a los propietarios de cámpings, menos aún. Sin embargo, yo tengo claro que cuando me monto en la AC es para disfrutar y no para amargarme por tener que discutir con nadie si tengo o no derecho a estar allí. Por estos lugares hostiles, si puedo, los evito incluso de paso y, desde luego jamás les daré un € mientras sigan con la misma política.
    De todos modos, quiero terminar como he empezado, dándote las gracias, Arsenio, por tu trabajo y por ponerlo a disposición de todos.

    • Gracias por el comentario Anacleto. En primer lugar debo aclararte que no soy ningún profesional del Derecho. Los hechos y conclusiones que expongo son únicamente reflexiones de un ciudadano autocaravanista.

      Las conclusiones son opiniones personales que están sometidas, como todas las opiniones, al contraste de otras mejor fundamentadas.

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