La instalación de la antena

Antena GP

Antena GP

La instalación de una antena es una de las tareas que se le plantea a un radioaficionado que vive en un edificio de vecinos. Todo el proceso puede ser tan complicado como lo quiera la comunidad de vecinos. Mi caso fue espinoso, aunque tuve la suerte de contar con la profesionalidad de la oficina que administra la finca. Las normas son fáciles de entender:

La Ley 19/1983, de 6 de noviembre, establece las reglas sobre el derecho de un vecino para instalar antenas en el exterior de los inmuebles. El Reglamento que regula la instalación de antenas fue aprobado por el RD 2623/1986, de 21 de noviembre. El capítulo II del Reglamento establece las normas para solicitar la primera instalación de una antena que incluye la correspondiente memoria técnica. Todo el proyecto de la instalación debe contener las medidas necesarias para que no impida el acceso a los bienes comunes de los tejados o terrazas, garantice que no interfiere con las antenas colectivas de radio y TV guardando una distancia mínima, y no se considere como una modificación de los elementos arquitectónicos ni afecte a la configuración o el estado exterior del mismo.

Una vez aceptada la Memoria de instalación, la Jefatura de Telecomunicaciones informa de forma fehaciente al titular o Presidente de la Junta de Vecinos y éstos disponen de dos meses para presentar alegaciones razonadas sobre lo que pudiera oponerse a la idoneidad del emplazamiento de la instalación o de los perjuicios que se pudieran causar a los elementos privativos o comunes del edificio.

Pasados los dos meses sin que se hayan presentado alegaciones, la Jefatura de Telecomunicaciones  aprueba la instalación. En el caso de que se hubieran presentado objeciones por parte de la Comunidad de Copropietarios, si considera que están fundadas, propone las modificaciones necesarias o el cambio de ubicación, en su caso. Si las alegaciones no se refieren a los supuestos descritos en el Reglamento, la Jefatura de Telecomunicaciones, desestima las objeciones y autoriza la instalación de la antena.

La Comunidad de Vecinos, por Ley, no se puede oponer a la instalación de la antena una vez autorizada. Existen numerosos precedentes en los Tribunales Superiores que reconocen el derecho a instalar antenas con las únicas condiciones de estar legitimado para el uso total o parcial de inmueble y la preceptiva autorización administrativa. En la mayoría de las resoluciones favorables para los radioaficionados se condena a pagar las costas a la comunidad de vecinos.

Una vez reconocido el derecho a instalar las antenas surge la servidumbre legal a favor del radioaficionado y a cargo del propio edificio como predio sirviente, condición que expresamente se le impone en el artículo 2.3º de la Ley 19/1983, legitimando a la comunidad de propietarios para el ejercicio de las acciones que amparan al predio sirviente de conformidad con el artículo 545.2 del Código Civil.

En mi caso, la Comunidad de Vecinos informó a cada uno de los 150 vecinos del inmueble de la solicitud presentada en Telecomunicaciones. De este modo, la Comunidad se opuso a causa de la protesta de un vecino, que vive justo en el inmueble de abajo. Las razones principales que adujo por escrito ante Junta de Vecinos fueron:

La instalación de la antena necesita de un estudio de impacto ambiental por estar demostrado que las ondas radioeléctricas son perjudiciales para la salud. Afirma que está en discusión entre el mundo científico y técnico la peligrosidad de estas instalaciones y, sin embargo, sí se conocen sus efectos perjudiciales para la salud, máxime en una zona donde la concentración de ondas electromagnéticas, es muy intenso.

Bajo su criterio, la Dirección General de Telecomunicaciones no tiene potestad jurídica sobre los bienes privados de la Comunidad de Vecinos.

El mismo vecino, en el escrito ante la Comunidad de Propietarios, presenta también una serie de argumentos particulares que tienen más que ver con un contencioso personal que mantiene conmigo desde hace muchos años, cuya causa ignoro y en el que la antena no es el principal motivo por lo que hace sospechar que su actitud tiene un componente más personal que formal. De lo que no cabe duda es que en toda la exposición no hay ninguna razón que tenga base científica o jurídica.

Cito estos detalles porque considero que otros radioaficionados se pueden ver inmersos en el mismo tipo de inconvenientes. Como consecuencia del escrito de un solo vecino, la JD de los vecinos del inmueble introdujo la oposición a la instalación de la antena como un punto en el orden del día de la Asamblea General de Vecinos que se celebraba antes de cumplir los dos meses de haber aceptado la memoria por parte de la Jefatura de Telecomunicaciones.

Durante la Asamblea nadie quiso escuchar ninguna información razonable y contrastada sobre la falta de riesgo para la salud de una antena de radioaficionado instalada en el tejado de un inmueble. Nadie quiso escuchar que no hay absolutamente nada publicado sobre el riesgo para la salud de los vecinos causada por la emisión de radiofrecuencia en las bandas de radioaficionado con las potencias de emisión autorizadas. Tampoco quisieron escuchar que las publicaciones sobre el riesgo de las ondas electromagnéticas no ionizantes se refieren únicamente al uso personal de la telefonía móvil o a las que puedan producir las líneas de alta tensión e incluso que estos trabajos están cuestionados en cuanto a la forma y a los métodos. No les importó el conocer que las antenas de telefonía móvil están sometidas a límites y controles que la instalación de la antena cumple con creces.

Estos riesgos por los que rechazan la instalación de mi antena no les impide tampoco utilizar routers Wi-Fi cuya radiación, en frecuencias mucho más altas, les afecta a ellos y a sus vecinos en mayor medida o sus teléfonos móviles cuya antena radiante se sitúa a unos centímetros de su propio cerebro. La alarma sembrada por la ignorancia o mala fe de un solo vecino consiguió que la Asamblea de Vecinos aprobara el presentar las alegaciones como propias de la Comunidad, con el voto en contra de seis personas. Sin embargo, la única certeza es que no existe ningún trabajo publicado en todo el mundo en el que se cuestione la seguridad de la instalación de una antena de radioaficionados en el tejado de un inmueble.

Esta actitud tan insolidaria por parte de algunos vecinos con los que mantenía buenas relaciones fue realmente decepcionante para mí. No les importó valorar que al oponerse a la instalación de la antena se oponían a una actividad legal a la que tenía derecho, sin valorar el daño moral que podían inferir a otro vecino, sin preguntar y sin razonar si realmente la alarma levantada tenía alguna base o fundamento y sin darme la oportunidad para rebatir unos argumentos que carecían de pruebas y fundamento.

La conclusión que se puede extraer es que una sola persona que quiera poner palos en las ruedas lo consigue, puesto que esta intervención retrasó cuatro meses la instalación, sin embargo y como es lógico, la Jefatura Provincial de Telecomunicaciones archivó el escrito de la Comunidad de Vecinos y validó el proyecto que se realizó a principios de mayo de 2013 por un instalador autorizado.

11 pensamientos en “La instalación de la antena

  1. Hola,
    Me ha gustado tu artículo, pero yo, desgraciadamente soy la parte que me opongo a la instalación de este tipo de antenas.
    Desde el mayor de los respetos te comento que yo vivo en un edificio de 32 vecinos,.El mío, es uno de los pisos más altos y más cercanos a la antena de un radioaficionado, que me la ha “impuesto” por “cojones” como se suele decir.
    En el año 2002, llegó con sus permisos de Telecomunicaciones y toda la pesca y pidió “permiso” diciendo que en realidad la “iba a instalar de todos modos”, puesto que la ley le amparaba.
    Yo me opuse por un principio de precaución, tenía niños pequeños, los científicos no se ponen de acuerdo con respecto a su inocuidad, y realmente, no nos olvidemos, esto es el hobby de un señor.
    No oigo más que si los móviles, el wifi, emiten más radiación, pero se olvida algo muy evidente, y es que “elijo” yo, no me lo impone alguien, encima de la cabeza (el vive en un piso más bajo).
    Para hacer obra, utilizar espacios comunes, hasta para poner flores en la ventana (en algunas comunidades) hay problemas, permisos etc, y sin embargo un radioaficionado es el niño mimado de la ley…y no olvidemos que no todo lo “legal” es ético.
    En fín, que no me queda otra que vender mi piso (intentarlo al menos), porque este señor, ahora ya sin ningún tipo de comunicación previa, ha instalado una nueva antena, más potente, imagino.
    Por lo que yo sé, legalmente podrá llenar el tejado de antenas si así le place.
    Y si es inocuo o no para la salud, logicamente no nos vamos a quedar a comprobarlo.
    Me parece una injusticia de tomo y lomo. Desde pequeña me enseñaron que mi libertad terminaba donde empieza la de los otros, sin embargo los radioaficionados se saltan la libertad del prójimo a no desear vivir con un campo electromagnético (por hobby) encima de la cabeza.
    No sé qué ocurriría si a alguien que le guste mucho el deporte, instalase sus maquinas de pesas en el portal, porque el Ministerio de Sanidad protegiera así a los deportistas.
    Y eso lo hiciera en contra de la opinión de los vecinos.
    En fín, me parece un asunto muy mal regulado, muy injusto para quienes no queremos tener ese campo electromagnético sobre nuestras viviendas, y ya sin contar el impacto estético, que en mi caso es notorio, pero no es lo que más me importa.
    Quiero vivir en una casa saludable, simplemente…y ante la duda, principio de precaución, pero nunca de imposición.

    • En primer lugar deseo agradecerle que haya leído el trabajo así como sus comentarios. Me da con ello la oportunidad de introducir información relativa al riesgo de las antenas de radioaficionados cuya leyenda urbana junto a la desinformación nos crean tantos problemas a los amantes de las ondas cortas.
      No hay absolutamente ningún trabajo publicado en el mundo, ninguno, desde que hace cien años se iniciara la actividad de radioaficionados que sugiera algún riesgo para la salud la emisión de radiofrecuencia producida por una emisora de radioaficionado o su antena. Si usted es capaz de mostrar una sola evidencia de que la emisión de una antena de radios en las bandas y potencia autorizadas para el servicio de radioaficionados es peligrosa para la salud, le aseguro que desmontaré mi antena de inmediato. No creo necesario entrar en detalles sobre cuáles son las condiciones de la radiación de una antena de onda corta a menos que usted platee el debate en términos científicos, entonces tendré mucho gusto en entrar en un debate de las características que usted proponga.
      Las personas que vivimos en colectividades como ciudades, pueblos o naciones, nos hemos dotado de normas que es necesario acatar. La norma que regula la instalación de antenas para el servicio de radioaficionados apoya la instalación de antenas en un predio común como el tejado. La norma obliga a la servidumbre a la comunidad para que el radioaficionado pueda instalar su antena, en las condiciones que también fija la norma, puesto que es la única forma de que pueda practicar su afición.
      Efectivamente, la radioafición es un hobby, un hobby que tiene derecho a practicar todo ciudadano mientras la actividad no ponga en riesgo la salud de los demás ni prive de disfrutar de un derecho a otro ciudadano. Pertenece al derecho positivo. Un derecho que no se le puede privar sin ninguna razón y los medios que utiliza un radioaficionado ni pone en riesgo la salud de nadie ni priva de ningún derecho. Lo injusto, lo deshonesto sería privar a un ciudadano de un derecho. Por eso está la Ley y, además, porque los radioaficionados hemos prestado unos servicios inestimables a la humanidad. Servicios que en la época de la comunicación por satélite e Internet quizá no sean necesarios puntualmente pero que nadie sabe si pueden serlo en el futuro mientras la sociedad dispone de un grupo de personas que altruistamente adquieren, investigan y mantienen habilidades en las comunicaciones. Así que su vecino no le ha impuesto una antena, simplemente ha ejercido un derecho.
      Si usted se muda de domicilio estará ejerciendo otro derecho, pero si lo hace por miedo a su salud o a la de su familia está cometiendo un error. No voy a tratar de convencerle, es mi opinión basada en el conocimiento. Si la premisa es el miedo a la radiación de una antena de radioaficionado, su decisión parte de una premisa falsa.
      Si elije un nuevo domicilio y quiere que esté exento de radiaciones le aconsejo una cueva bien profunda. No es una “boutade”, una de las radiaciones electromagnéticas de más riesgo son las de ultravioleta generadas por el sol. También le recomendaría que no utilizara un vehículo que consuma derivados del petróleo porque contribuye a alterar la capa de la atmósfera que nos protege de otras radiaciones ultravioleta más peligrosas. Como persona y como radioaficionado me cuesta entender la contradicción que supone tener vecinos que se oponen a la instalación de una antena de radioaficionado, sin saber y lo que es peor, ni querer entender de qué se trata mientras utilizan telefonía móvil o un enlace WiFi en su domicilio. Tampoco logro entender cómo el que un vecino tenga un transmisor potente no cause temor y y la oposición salte únicamente el mismo vecino con el mismo transmisor trate de colocar una antena que de salida a la energía generada ¿Ignorancia?, posiblemente, por eso lo indignante para muchos radioaficionados es el constatar que los problemas que le crean las comunidades de vecinos se apoyan únicamente en la ignorancia.
      Solo me atrevo a darle un consejo: antes de mudarse de domicilio intente documentarse sobre el nulo riesgo que corre su salud y la de su familia con la antena y no se preocupe por la nueva que ha instalado su vecino. Es imposible que sea más potente, la antena solo emite la energía de radio que genera el transmisor que su vecino tiene instalado en su domicilio. Al cambiar de antena, su vecino busca con toda seguridad que sea más eficiente y cuanto más eficiente sea una antena menor será la radiación a pie de calle. Es más: en el caso de que su vecino no hubiera podido instalar la antena en el tejado y emitiese con una antena desde su piso o desde una ventana o balcón, la radiación que usted recibiría en este caso seguiría siendo inocua pero muy superior a la que ahora pueda recibir con la antena en el tejado.
      Intente vencer su miedo infundado porque el miedo irracional nos condiciona y nos impide vivir con libertad. Hable con el vecino pídale explicaciones busque el diálogo y si su relación se ha deteriorado como ocurre frecuentemente trate de asesorarse de fuentes bien documentadas.

  2. Revisando mi contestación veo que me he dejado de comentar un par de cuestiones. Usted se queja de que el vecino le ha impuesto por “cojones” una antena de radioaficionado, sin embargo usted no valora que si tiene un router WiFi en su domicilio, como es su derecho, está imponiendo por “cojones” una radiación a todos sus vecinos o, de la misma forma, cualquier otro vecino que active un router WiFi le está imponiendo por “cojones” su radiación. O bien cuando usted utiliza su teléfono móvil en un lugar público, haciendo uso de su derecho, está imponiendo también por “cojones” la radiación a todos los usuarios de su alrededor además de someter directamente a su cerebro una radiación mucho más potente que la que pueda recibir de la antena en el tejado.

    Usted minimiza el valor emocional de la actividad de radio para una persona definiéndola como hobby, como algo superficial o innecesario sin tener en cuenta que ese “hobby” puede completar emocionalmente la vida de una persona con una actividad positiva que le enriquece. La ocupación de ocio es algo que completa a la persona. Usted no cuestiona otras actividades que imponen una radiación a los demás como la TV o Internet y que se utilizan en los domicilios como hobby e incluso, de acuerdo que en muy pocos casos, en actividades delictivas como por ejemplo para difundir pornografía.

    Si se molesta en tratar de entender cómo se comportan las ondas radioeléctricas, podrá constatar que no hay ninguna diferencia entre la función que ejerce la antena de ondas cortas y la del router o de la del propio terminal de telefonía móvil. Todas ellas sirven para emitir la energía radioeléctrica que generan las emisoras ya que tanto el teléfono móvil como el router son emisoras de radio con una frecuencia de emisión muchísimo más alta y más próxima a la de las radiaciones ionizantes. La diferencia está en que el tamaño de una antena de un teléfono móvil o un router es de centímetros y la de un radioaficionado es de decenas de metros.

    Como medida de precaución, los técnicos dentro de la Comunidad Científica, han establecido los límites de la radiación que el cuerpo humano puede recibir sin riesgo. Es cierto que la expansión de la telefonía móvil solo tiene una década de desarrollo masivo, pero la primera sociedad internacional de radioaficionados cumple precisamente este año su primer centenario y los estudios realizados en la comunidad de radioaficionados y entre los operadores de radio de la marina en los EEUU han demostrado que la radiación electromagnética de una estación de radio en las frecuencias asignadas al servicio de radioaficionados con las potencias autorizadas no pone en riesgo la salud de nadie.

    http://www.arrl.org/rf-radiation-and-electromagnetic-field-safety

  3. la instalación debe ser realizada por “personal” autorizado y con algún tipo de carnet de instalador? lo digo porque a un amigo mio en Bilbao le piden que le firmen un boletín de instalación los de teleco y le han enviado hasta una relación de instaladores “homologados” pero leyéndome la ley de instalación etc no veo en ninguna parte que lo ponga ni lo mencione que deba ser personal “homologado”. y me suena a tu paga y después te dejamos instalarla… si alguien quiere contactar conmigo epiezas30@hotmail.com agradecido de antemano …

    • El reglamento que regula la instalación de antenas de los aficionados a la radio exige que la instalación sea realizada por un instalador autorizado. Ese instalador debe certificar, una vez realizada, que responde a la memoria presentada.

  4. sinceramente andreavi creo que no tienes razón. la emisión de una antena de radioaficionado es minima comparada con el friecerebros del móvil y ya no hablemos de las los wifis de los equipos de casa (televisión, radios, móviles, tablets, etc ) que además de usarlas las usamos muy muyintensivamente comparada con la actividad de un radioaficionado que normalmente se reduce a usarla un par de horas al dia como mucho… si a eso le sumamos la radiación que nos fríen los cables de Iberdrola. endesa etc.. .. te recomiendo coger una fluorescente y ponerte debajo de una línea de alta tensión… casualemtne en mi curro pasa una por encima de esas de torretas de 20000 voltios… y voila… la jodida de la fluorescente se enciende…y brilla… eso si es radiación…eso si, quien demanda Iberdrola? o mejor aun, no usemos electricidad y no encedamos el microondas…

  5. Muy interesante articulo explicando el “camino de rosas” para instalar un sistema radiante y muy buena argumentación.

    73 de EA2DVR

  6. me ha encantado leer tu articulo, en la mañana de hoy he realizado el examen, según el cual soy apto y en unos días poder tramitar mi EA4Gxx…. espero que mis vecinos no sean tan cerriles…..como el sr que se molesta en escribir en tu blog por sus c*****s ……
    saludos cordiales.

  7. Ven a Córdoba y verás como no tienes ese problema la inspección de Teleco no te va a dejar instalar nada de nada, te considerará desistido tras no aportarte ninguna, ninguna, modificación técnica, como ordena la ley, sabrás lo que es topar con la iglesia. si deseas ver documentación te la remito. 73 EA7HS

  8. Cada delegación de Teleco funciona como marca su director y por el talante de los funcionarios. Sin embargo éstos no pueden saltarse la ley. En Donostia tenemos mucha suerte con el actual Jefe local, y a pesar de algunos problemas puntuales, en conjunto, no nos va mal.

    Hay caminos para recurrir, pero quizá una gestión personal en la Oficina del Jefe puede aclararte algunos problemas.

    Que tengas mucha suerte.

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