El corazón de Marruecos

Cabeza de león en las rocas visto desde el camping Tazka en Tafraute

Tafraute.-

El 29 de marzo decidimos viajar hacia el interior del país hasta la población bereber de Tafraute a mil metros de altitud recalando en el camping Tazka (29º42,93’’N / -08º59,16’W). Un camping tranquilo, con Wi-Fi y algo sombreado con almendros (70 DH). Luce el sol y hace calor pero está mitigado por una ligera brisa a 1.000 metros de altura sobre el mar.

Hay tres camping rodeados de un formidable palmeral donde también se puede hacer camping salvaje, el vigilante cobra 10 DH al día, pero nadie nos ha podido explicar donde se vacían los depósitos.

Tafraute es la ciudad de las babuchas. En el zoco se pueden comprar con y sin talonera, de cuero crudo o teñido, con suela de plástico o de neumático, cosidas o pegadas por unos 60 DH a 80 DH. Los miércoles hay un zoco donde se pueden comprar verduras frescas. Los comerciantes acostumbran a visitar el camping para ofrecer sus productos o viajes con guía a los residentes.

El "Sombrero de Napoleón", cerca de las rocas azules

En el camping el cocinero Moha prepara de encargo unas tajinas o cuscús de pollo o vacuno exquisitos por 50 DH, por la tarde sirve de encargo una harira, la sopa tradicional marroquí, excelente. Todas las tardes hay un torneo de petanca. Y a un par de kilómetros está el restaurante Chez Brahim, que ofrece al margen del teatro típico local una excelente muestra de la comida tradicional en especial la pastilla de pollo (130 DH) que degustamos con placer.

Sin embargo, lo interesante de la población está en su excepcional entorno. Muros de granito rojo tallados por el viento y la erosión que cambian de color con la luz a lo largo del día tomando formas variadas cuya principal figura recuerda la cabeza de un león combinando las formas con las sombras del atardecer.

Al norte se encuentra el valle de Amelne, rodeado de montañas con cotas de 2.200 metros (Jebel Lesk, 2359 m), y a escasos diez kilómetros las rocas pintadas de azul por el artista belga Jean Veran, en 1984 y la formación rocosa conocida como el “Sombrero de Napoleón”. Estos lugares los recorrimos en bicicleta durante los cuatro días que permanecimos encantados en Tafraute.

Palmeras en el desfiladero de Aït Mansur

El cuarto día aparecieron nuestros amigos Iñaki y Begoña y Pablo y Tamara, socios de club Sorbeltz. Entre los seis alquilamos un taxi (700 DH) que nos llevó hasta las gargantas de Aït Mansur.

Este paraje, con el río encajonado, contrasta el verdor del palmeral del oasis con las impresionantes paredes verticales rojizas. Se puede acceder en autocaravana a pesar de que hay que vadear el río y pasar unos cientos de metros de carretera sin asfaltar. Había media docena de autocaravanas francesas establecidas hace meses al abrigo del restaurante y la atenta mirada del vigilante que cobra los 10 DH diarios de tarifa.

Nos despedimos de la población con pesar para continuar nuestro camino.