El corazón de Marruecos

La plaza principal en Tata.

Tata.-

El 3 de abril sin prisa tomamos la carretera 7040 hasta Tiguermine, luego la 7038 hasta Olgherm para continuar por indicaciones del Tom Tom por la 7085 hasta Tata. Las carreteras citadas están asfaltadas pero cuando nos cruzamos con otro vehículo es necesario que ambos vehículos salgamos al arcén.

Las lluvias de este invierno las han dejado muy maltrechas y es necesario rodar despacio para evitar saltar demasiado en los badenes y en los vados de los ríos secos o dejar las ballestas en los baches. La media que obtenemos es muy baja, de esta forma llegamos a Tata al atardecer con 42 grados de temperatura a la sombra.

Cuando llegamos el camping municipal estaba completo y no había espacio para más autocaravanas por lo que siguiendo el consejo de la propia policía municipal estacionamos y pernoctamos en un parking junto a otra autocaravana francesa.

Tata es el punto de partida para muchas expediciones al desierto ya que está situada próxima a la frontera con Argelia. Paseamos por sus calles e hicimos algunas compras, entre ellas una chilaba de algodón (115 DH)

Vadeando un río seco camino de Taroudant

Taroudant.-

El 4 de abril después de guisar una tajina de cordero a la cocote nos despedimos de nuestros amigos que se encaminaban hacia Sidi Ifni, al suroeste, mientras nosotros tomábamos la carretera 7086, recientemente asfaltada, hacia el norte, en dirección de Taroudant situado en el valle del Sous al sur de la cordillera del Anti Atlas, y la 7025 a partir de Olgherm.

Antes tuvimos que soportar un par de los típicos incidentes locales durante las paradas en la carretera para comer. La presencia insistente de niños y menos jóvenes que aparecen de la nada para solicitar un regalo. Nuestra decisión fue no entregar nada en estos casos por considerarlo negativo, sin embargo la actitud agresiva (solo verbal) de uno de los jóvenes nos trastornó una de las comidas.

La carretera está en algunos puntos muy dañada por las abundantes lluvias del invierno pasado. El paisaje es impresionante: las montañas compuestas de piedra caliza, rocas de granito y basalto quemadas por el sol, el río seco cuyo cauce transcurre en el desierto de piedra mientras se suceden algunos oasis llenos de verdor con palmerales y olivares tupidos. Los pliegues de las montañas que forman dibujos gigantescos son espectaculares y las aldeas se mimetizan en el paisaje en el que predominan los colores ocres.

Fermín, Arsenio y Cía en las murallas de Taroudant

En el lado negativo, los niños se abalanzan a nuestro paso gesticulando en las poblaciones que atravesamos pidiendo caramelos. Llegamos a Taroudant al atardecer y nos alojamos en el parkinh del hotel Palais Salam, junto a la kasba, (10 DH).

Tenemos la alegría de encontrarnos con compañeros de ACpasion en el mismo parking. El día siguiente lo dedicamos a recorrer las murallas y la medina así como los zocos y la plaza al-Alaouyine. Una medina muy interesante con una plaza abigarrada donde conviven contadores de cuentos, curanderos y encantadores de serpientes.

Para evitar el calor nos desplazamos a un parking gratuito pero sombreado situado a 100 metros donde pernoctamos tranquilamente en compañía de una veintena de autocaravanas.