El corazón de Marruecos

Camping "Le Realais de Marrakech"

Marrakech.-

A la mañana siguiente, el 6 de abril, salimos temprano en dirección a Marrakech con la intención de coronar el temible Tizi-n-Test que atraviesa la cordillera del Alto Atlas a 2.100 metros de altura. Este puerto transcurre por una carretera estrecha, también deteriorada por las lluvias y con unos precipicios de vértigo. En dirección a Marrakech casi todo el recorrido transcurre por el lado de la montaña.

Llegamos a mediodía al camping “Le Relais de Marrekech” (31º42,24’N / -07º59,68’W), (100 DH). Un camping lujoso que responde a los estándares europeos y que dispone de acceso a Internet vía Wi-Fi y una hermosa piscina bien entretenida, ambos servicios gratuitos.

Dedicamos la tarde a descansar y al día siguiente cometimos heroicidad o la imprudencia de ir hasta la medina de Marrakech en bicicleta distante unos quince kilómetros, por una carretera sin arcenes saturada de todo tipo de vehículos de dos o cuatro ruedas con o sin motor mecánico.

La Koutoubia

Visitamos los zocos, la Kotubia y la plaza Djma-el-Fna sin perdernos y regresamos sorprendentemente sanos y salvos. En la visita a los zocos tuvimos que soportar la mala educación de algunos vendedores y los insultos de unos de ellos por negarnos a entrar a su establecimiento.

Las cascadas de Ouzoud.-

Salimos el 8 de abril hacia el poblado de Ouzoud donde está la falla que origina unas impresionantes cascadas, nos alojamos en el falso (según la guía Gandini) camping Amalou, (32º0,82’N / -06º43,04’W) (50 DH sin electricidad), a la sombra de unos enormes olivos centenarios. Desde luego los servicios son impracticables, vetustos y sin mantenimiento. Los vertidos van directamente al río que alimenta la cascada.

Las monas de berberia en las cataratas de Ouzoud

Por la tarde hicimos una visita previa y al día siguiente una visita completa en la que pudimos contemplar cómo evolucionan ante los turistas las famosas monas de berbería en peligro de extinción. Bajamos hasta el fondo de las cascadas por la margen izquierda y subimos por la margen derecha después de vadear el río en unas peculiares barcazas.

El paisaje y el lugar son impresionantes aunque la improvisación, la falta de mantenimiento y el afán de extraer un beneficio inmediato con un turismo masificado están degradando el entorno de forma acelerada en especial un olivar centenario con ejemplares de un tamaño impresionante.

La guía Gandini indica como posible para las autocaravanas un circuito por el Alto Atlas coronando puertos de más de 2.200 metros. No lo hemos intentado aunque al parecer, el circuito transcurre por carreteras estrechas pero acondicionadas. No podemos recomendar en absoluto hacer estos recorridos sin el testimonio de otros compañeros que las hayan hecho previamente, sin embargo nos quedamos con la impresión de que con otros vehículos podría ser una auténtica gozada.