El corazón de Marruecos

Calma a la sombra de un huerto de cerezos en el camping Amazigh de Azrou

Azrou y el Parque Nacional de Ifrane.-

El día 10 de abril llegamos al camping Amazigh en Azrou (33º26,96’N / -05º10,22’W), a la sombra de un huerto de cerezos en flor (50 DH sin electricidad).

Durante el camino padecimos la presencia en la carretera de niños que hacían el gesto de coger piedras para tirarlas. Alguno de los compañeros franceses nos mostraron las huellas en su carrocería y nosotros pudimos sentir la agresión de varios niños con tirachinas y la huella de un impacto en la carrocería.

Esta circunstancia ya la describe Gandini en su guía y es una costumbre que será difícil que desaparezca por una serie de razones entre las que cuentan la cultura y la educación.

Las cerezas de Sefrou tienen fama en todo el país, sin embargo los habitantes de Azrou dicen que las suyas no son peores. Lo cierto es que el valle en el que está situado el camping estaba poblado de cerezos en flor y la sensación de acampar bajo su sombra aportaba una sensación de calma y belleza excepcional.

Los cedros del Atlas en el Parque Nacional de Ifrane

El valle que discurre bajo los cedros del vecino parque Nacional de Ifrane, situado en el Atlas Medio, proporciona un espléndido paisaje salpicado de manchas de cerezos en flor. Hicimos una salida a pié que duró unas tres horas y nos llevó hasta la entrada del Parque. Un bosque que comienza con unas espectaculares encinas y corona con los famosos cedros del Atlas.

Fez.-

Al día siguiente, el 11 de abril, tomamos el camino de vuelta con la decisión de volver a visitar Fez. Ésta fue una de las ciudades que más nos impresionó en la primera visita y teníamos pendiente el reto de saber si éramos capaces de penetrar en lo más intrincado de sus zocos, encontrar las tenerías y salir sin necesidad de pagar los 250 DH que nos cobró Ahmed (además de la comida) por hacer de guía oficial.

Unas veces tirando de un carro y otras al volante...

Llegamos al camping “Le Diamant Vert” (33º59,15’N / -05º01,05’W), (90 DH) y nos instalamos recogiendo la información necesaria.

A la mañana siguiente, temprano, cogimos el autobús 17 en la parada frente a la puerta del camping que nos dejó en el centro de la ciudad. Desde allá tomamos un taxi (70 DH), hasta la puerta Bou Jeloud, donde partimos a la aventura con la única guía de la correspondiente página del Lonely Planet.

Seguimos un recorrido fácil en línea recta por la calle Talaa Kebira hasta la mezquita de Kairaouine. En este punto nos planteamos llegar hasta las tenerías cosa que hicimos no sin antes dar unas cuantas vueltas y regresamos al punto de partida extenuados y hambrientos.

En el recorrido pudimos disfrutar del encanto de unos zocos de lo más genuinos de Marruecos pudimos, durante todo el recorrido, establecer una negociación a varias bandas de un tablero de marquetería hecho en Essauira con madera de raíz de tuya para jugar al backgammon que comenzó en una tienda en 1.200 DH y terminó en otra diferente en el otro extremo en 600 DH.

Pudimos visitar también la madraza Bou Inania una maravilla del arte benimerí donde comprobamos desolados que nos habíamos dejado la cámara fotográfica en la AC.