Grecia

El Partenón

El Partenón

Atenas (23 y 24 de Septiembre).-

Recalamos en Atenas en el camping Atenas, situado en la ciudad, en 198-200 de la Avda. Leoforos Athinon. Un autobús que para cada diez minutos al frente de la entrada del camping nos deja en media hora en el centro.

Solo hay una palabra para definir la sensación que nos ha producido la capital de Grecia: caótica. Una población en la que habitan cuatro de los once millones de habitantes que tiene Grecia. Dotada con tres líneas de metro y multitud de tranvías trolebuses y autobuses y literalmente asaltada por miles de turistas en cualquier época del año.

Es extremadamente complejo desplazarse con una AC por el centro de la ciudad por lo que lo más recomendable es estacionar en uno de los camping del interior y desplazarse en los medios públicos. Un billete combinado de 24 horas es el medio más cómodo y barato. No existen cobradores en los transportes públicos debiendo obliterar el billete al inicio de su uso.

La oferta de restauración es, como en todas las áreas turísticas inmensa, en especial, concentrada en el entorno de la Plaka. El patrimonio histórico de Atenas es extenso. Anterior a Teseo que en el S.XI ac. Hizo de Atenas la capital de un estado, la actual Atica.

Pórtico de las Cariátides en el templo de Erecteión (Atenas)

Pórtico de las Cariátides en el templo de Erecteión (Atenas)

El mayor esplendor lo alcanzó en los SS. VI-V ac. Cuando se desarrollaron grandes reformas. Fue conquistada por Roma y su dominación persistió entre el S.I ac. Y el S.IV de nuestra era, sin embargo Atenas siguió conservando su predominio cultural. Bizancio y el ascenso de cristianismo entre los SS. V-VIII, provocó el cierre de las escuelas filosóficas y al quedar bajo el gobierno de los emperadores cristianos residentes en Constantinopla en el año 395 favorecieron la construcción de templos bizantinos que incorporaban elementos antiguos.

A la dominación otomana entre los SS. XV y XVII, sigue un período confuso en el que las tropas venecianas destruyeron el partenón. Atenas no fue más que una pequeña ciudad de calles estrechas. En el primer tercio del S. XIX Atenas se rebela y los asedios de la guerra de independencia asolan la ciudad. La Acrópolis permaneció en poder de los turcos hasta 1834 fecha en que sucedió a Nauplia como capital de Grecia. A partir de esa fecha se sucedieron grandes obras de infraestructura, se crearon nuevos barrios hasta llegar a la Atenas actual.

Esta es a grandes rasgos la historia de una ciudad cuyo patrimonio histórico está representado, sobre todo en la maravilla de la Acrópolis y en sus más de cuarenta museos. La Acrópolis, en sí, justifica el viaje. Se erige sobre una roca majestuosa y contiene entre sus muros el Partenón. Un templo dórico construido bajo la supervisión de Fidias dedicado a Atenea. Fue templo cristiano y mezquita. La explosión de un polvorín en 1687 destruyó muchas de las estatuas que contenía.

A principios del S. XIX, casi todo lo que quedaba, frisos, estatuas de los frontones y metopas, fueron trasladados al Museo Británico en Londres -los mármoles de Elgin-. Otra de las maravillas contenidas en la Acrópolis es el templo de Erecteion, pequeño y elegante, combinación de los órdenes jónico y dórico, se caracteriza por la tribuna de las cariátides. Está compuesta por seis estatuas de más de dos metros de alto que representan unas jóvenes en actitud serena, las Korai.

Atenas desde la Acrópolis

Atenas desde la Acrópolis

Las estatuas del templo son réplicas, una de las originales se encuentra en el Museo Británico, las otras están depositadas en el museo de la Acrópolis. La visita a la Acrópolis se completa con el templo de Atenea Niké, el teatro de Dionisios, el Ágora, el templo de Teseion y el Museo de la Acrópolis donde se pueden admirar muchos de los hallazgos producto de las excavaciones.

La visita a la Acrópolis puede durar una mañana o una tarde, es recomendable madrugar para evitar la enorme afluencia de turistas, sobre todo los grupos.

La ciudad vieja de Atenas, Plaka, al pié de la Acrópolis es un barrio compuesto por una red de callejuelas donde se puede degustar lo que la cocina griega ofrece a los turistas regada por la retsina. En ella se encuentra la Mikrí Metrópoli, una pequeña iglesia bizantina del S. XII, la Torre de los Vientos (Aérides), el templo de Zeus Olimpico y el barrio turco.

Una visita obligada es el Museo Arqueológico Nacional, uno de los grandes museos del mundo, donde se conservan extraordinarios hallazgos de las épocas neolíticas y cicládicas, de las antigüedades micénicas de las que destaca la máscara funerario de oro de un rey aqueo que se creyó de Agamenón. Todas las épocas están representadas en el museo. A nosotros nos impresionaron especialmente las estatuas de los kuroi y korai, el Poseidón y el jinete de Artemisión, las estatuas de bronce rescatadas del mar. La colección de cerámica es una de las más completas del mundo. Muestras del arte clásico, helenístico y de la época romana completan la visita a uno de los museos más importantes del mundo.

La visita al Mercado Central (Kendrikí Agorá) proporciona un extraordinario espectáculo que no ha perdido su carácter oriental, especialmente el pabellón de la carne, el pescado y los orfebres. Dos días de estancia en Atenas dieron de sí para visitar estos lugares inolvidables, pero a sabiendas que dejábamos rincones interesantes sin visitar. La avalancha de gente en los medios de transporte públicos, en los lugares de visita a pesar de estar prácticamente fuera de la temporada turística y el cansancio acumulado, decidimos continuar el viaje por el norte continental.