Marruecos 2006

Algunos datos de interés.-

No es necesario llevar agua en exceso hay abundante oferta, de garantía, por todo el país. La comida típica mas frecuente es la tajina, se trata de una cazuela de barro con una tapa cónica donde se cocina a fuego lento una serie de hortalizas entre las que predominan las patatas, las zanahorias, los guisantes y los calabacines. Cada tajina es diferente y deliciosamente especiada, puede incluir carne de carnero, novillo o cabra, incluso en la costa pescado. No hemos tenido problemas de digestión en todo el viaje a pesar de haber comido abundantemente.

Además de la tajina, el cuscús, las brochetas y la pastilla han sido también la base de nuestra comida en el país. Un buen método para alimentarse en viaje es parar en un pequeño pueblo frente a un establecimiento donde se ofertan tajinas sobre un fuego y consumirla en la auto acompañada de vino de nuestra propia bodega del que es recomendable ir bien provistos Hay pocos restaurantes que sirvan alcohol. En un lugar así, una tajina para dos personas puede costar 50 o 60 DH.

Las bombonas de gas españolas no pueden intercambiarse en Marruecos. Únicamente queda la posibilidad, en caso de necesidad, de adquirir una botella local y devolverla a la salida

El gasoil normal costaba sobre los 7.20 DH y el especial 230 a 8,4 DH. No es necesario tomar precauciones adicionales para el suministro. En las carreteras que circulamos no hay tramos de más de 100 kilómetros sin estación de servicio.

Al sur de Marrakech es inútil buscar una gasolinera o un restaurante que acepte tarjetas de crédito. Solo la aceptan algunos vendedores desesperados. Es necesario prever dinero en efectivo suficiente para hacer frente a los pagos.

La disposición de cajeros automáticos es abundante aun en poblaciones pequeñas. El cambio que hicimos en los bancos fue de 1 euro = 10,4 DH, el cambio de las disposiciones del cajero y las compras con VISA ha sido de 1 euro = 10,8 DH, la diferencia puede compensar la comisión bancaria por la disposición.

Mucha gente habla francés… pero el conocimiento del francés se limita intercambios simples y temas habituales. Paciencia, el lenguaje universal de los gestos y la buena disposición de la gente nos han ayudado, aunque es justo reconocer que se encuentran algunas personas que hablan aceptablemente el español.

A lo largo de las carreteras nos tropezaremos con multitud de vendedores de diferentes objetos: geodas pintadas con mercurio entre Ouarzazate y Marrakech, fósiles en el bosque de Cedros de Azrou, dátiles en la ruta de Zagora. Los vendedores se precipitan en la carretera saltando al paso del vehículo para ofrecer su mercancía con el consiguiente susto si te cogen desprevenido.

En las medinas la solicitud de un regalo es algo constante, y no basta con el pago pactado, siempre hay una petición explícita de una propina. También los niños y los no tan niños, además de los mendigos, solicitan espontáneamente un regalo. Lo mejor es evitar atender estas demandas, pues nunca disminuyen accediendo a ellas sino todo lo contrario.

Es cierto que hay una gran necesidad social. Si nos sentimos inclinados a ayudar, hay cauces más adecuados, como las ONGs que operan en el país o los centros de enseñanza y de atención médica, que seguramente estarán encantados de recibir donativos.