Urbasa y Urederra

Aquí comienza la vertiente mediterránea, al fondo las Ameskoas.

Aquí comienza la vertiente mediterránea, al fondo las Ameskoas.

Los hallazgos arqueológicos prueban la presencia humana desde hace más de 100.000 años. Con la domesticación de los animales y las primeras técnicas agrícolas, el pastoreo pasó a ser la base de la economía, propiciando el asentamiento de las poblaciones en los valles colindantes.

En edad media se produce un hecho insólito en un entorno feudal: se hace extensivo a todos los navarros el derecho al uso y disfrute de las sierras de Urbasa y Andía. En la actualidad, Urbasa es un monte común, propiedad de la Comunidad Foral, que antes lo fue del Estado y aún antes del reino de Navarra.

En el siglo XVII Diego Ramírez de Baquedano, marqués de Andía, consigue licencia y manda construir un palacio desde donde administrar justicia. El palacio abandonado está situado en la altiplanicie de la sierra.

Urbasa también es testigo de las batallas libradas durante la primera guerra Carlista (1833-1840) por el general Zumalakarregui “El zorro de las Amescoas”.

Urbasa es una formación kárstica que abarca una superficie de 30.000 ha, funciona como una esponja que recoge las abundantes aguas pluviales, propiciadas por el choque de los frentes atlánticos en su vertiente norte, y las vierte principalmente en la vertiente sur, en especial al río Urederra cuyo nacimiento se produce en una especie de “embudo”, en el fondo del valle.