Alemania y Polonia

La plaza central de Wroklaw

24.05.2007. Llegamos al camping nr 117 en Paderewskiego, 35 en Wroklaw, (51º07’05.77’’N/17º05’24.79’’E). Se trata de un camping con pocas instalaciones pero con espacios inmensos, hierba bien cuidada y abundante sombra arbolada.

Un tranvía nos lleva al centro de la ciudad que visitamos. Es difícil expresar la impresión que nos ha causado. En el centro, descuidado, coexisten edificios medievales junto a bloques de cemento típicos de la época en que Polonia pertenecía a la esfera soviética. Hay cantidad de iglesias, de fábrica de ladrillo, suntuosas y recargadas pero oscuras y sin la grandiosidad de las catedrales occidentales.

Es el día del Corpus Christi y es festivo. En todas las iglesias se celebran misas continuamente y la imagen del fallecido papa Wojtyla está omnipresente. Los oficios se celebran con la liturgia anterior a la reforma de Juan XXIII. Algunas en latín, otras de espaldas al pueblo y con simbología y ritos que hace tiempo han sido abandonados en la liturgia católica de otros países como España.

25.05.2007. Casi todo el camino entre Brelavia y Cracovia transcurre por una autopista, gratuita excepto un tramo al final (4 euros). Pero entre el mal estado del piso y las infinitas obras que se realizan y los consiguientes atascos empleamos casi todo el día para llegar.

El camping es el Krakowianka, en Borek Talecki, (50º0’54.70’’N/19º55’31.22’’E) y está situado en las afueras, en una zona verde y arbolada. Está medio vacío y aunque la recepción es algo mas moderna que el anterior y hasta hablan algo de inglés, tiene menos servicios, eso sí, las instalaciones están limpias y cuidadas. Sin embargo carece de servicios para autocaravanas. El vaciado de depósitos es casi inaccesible, así como el vaciado del váter que carece de grifo para la limpieza del casette y es imposible encontrar un grifo de agua para llenar el depósito.

26.05.2007. A pesar del catarro y del consumo desaforado de pañuelos y pastillas Juanola, nos decidimos a visitar en centro de la ciudad cuyo casco antiguo ha sido declarado patrimonio mundial de la UNESCO. El tranvía 8 nos deja en pleno centro. Se percibe que esta ciudad tiene un número mayor de visitantes y que tanto el comercio como los servicios están orientados al turismo.

Se trata de un casco antiguo mejor conservado pero con edificios grises de cemento en algunas zonas. Prácticamente en cada manzana hay una iglesia del mismo estilo. Gótico o neogótico de fábrica de ladrillo. Un ladrillo rojo oscuro y triste. Con interiores recargados en el peor concepto del barroco. Cada iglesia celebra una misa detrás de otra y como no está permitido visitarlas durante los oficios solo se nos permite asomarnos al interior.

Visitamos Wawel que es una colina bañada por el Vístula en el centro de la ciudad y que contiene una fortaleza y la catedral de St.Stanislaus con las tumbas reales en su cripta cuyos elementos más antiguos están datados en el S XI.

Un poco mas al oeste está situado el barrio de judío Kazimierz, lugar donde se filmó “La lista de Schlinder”. Repoblado de nuevo a partir de que la tragedia de la segunda guerra mundial exterminara prácticamente la población judía. En él se pueden visitar los cementerios, las sinagogas y los museos que mantienen viva a la memoria histórica.

Tanto en Breslavia (Wroklaw) como en Cracovia (Krakow) las iglesias disponen de unos excelentes órganos y podemos comprobar que también de unos buenos intérpretes. Nos retiramos después de una comida en un restaurante del centro (22 euros con el café).