Alemania y Polonia

Area para AC en Bamberg

29.05.2007. Llegamos al área de Bamberg poco después de comer. Esta área que no dispone de servicios, situada al borde del río Regnitz tiene un costo simbólico de 50 céntimos.

No ha parado de llover desde media mañana. Enfundados en los chubasqueros y armados de paraguas nos acercamos hasta el centro que dista un kilómetro del área. Visitamos detenidamente la catedral, una de las más hermosas e interesantes del viaje. Un excelente órgano austriaco está colgado en la nave central y tenemos la oportunidad de escuchar como el organista ensaya un concierto.

30.05.2007. Amanece un día soleado propio para utilizar las bicicletas. Aprovechamos la ocasión para visitar Bamberg más a fondo. Podemos visitar el Rathaus, fotografiar los puentes, la impresionante catedral románica patear los alrededores de la Domplatz y el monasterio de Michaelsberg. No nos sorprende conocer que Bamberg pasa por ser una de las ciudades más bonitas de Alemania y Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Salimos a media tarde hacia Nuremberg, donde llegamos al área de Marienbelk (49º28’29’’N/11º05’39’’E) situada a unos 3,5 kilómetros del centro en un inmenso parque público. El área es gratuita y dispone de servicios. El suministro de agua a base de regadera y el vaciado a cubos así como el casette del Thettford en el váter público, pero suficiente.

Conocíamos ya la ciudad por haberla visitado anteriormente para conocer los excelentes órganos que hay en las diferentes iglesias. Hace buen tiempo y paseamos por el parque en bicicleta y nos acercamos al centro, pero estamos cansamos y decidimos regresar temprano.

31.05.2007. Hemos dormido plácidamente. Ha sido una noche tranquila en compañía de una docena de autocaravanas. Tomamos el autobús 46 que nos deja en el centro. Los dos billetes libres para todo el día nos cuestan 6,60 euros.

Visitamos el Kaiserburg, Lorenzkirche, Sebalduskirche, Hauptmakt y en conjunto un recorrido a pié muy extenso por el Altstadt. Hemos quedado impresionados en esta ocasión con las imágenes de destrucción que redujeron casi a escombros a la ciudad con los bombardeos de la segunda guerra mundial. Nos quedamos con la imagen de que las guerras siempre pasan una factura que la pagamos todos. Las ruinas se pueden restaurar aunque nunca vuelve a ser igual que antes, además, los muertos no se pueden reconstruir como los edificios.

Comemos en plena plaza de la Hauptmark, salchichas, chucrut y patatas, ¡que escasos son los alemanes con el pan en las comidas! (24 euros). Regresamos a media tarde con tiempo suficiente para otro amplio paseo en bicicleta por el parque donde nos tumbamos a la bartola en la hierba.